procesión de Haroo
El último día de nuestra estancia en el festival participamos en la procesión de Haroo, un antiguo ritual budista que se celebra desde hace más de 5000 años. Fue algo intenso...
Caminé junto a los lamas y los muchachos con trompetas al frente de toda la columna. Durante la procesión, el estado se volvía cada vez más elevado, llegaban descubrimientos, revelaciones. Un estado meditativo de trance. Así recorrimos 12,5 km hasta el templo mismo...
Ya en el templo, los monjes explicaron en dos palabras lo que iba a suceder, luego se sentaron y empezaron a cantar, emitiendo a veces sonidos en no sé si tambores o algo parecido. Mi estado rápidamente se volvió alterado, cercano al sopor. Parecido al estado de enfoque-10: «el cuerpo duerme, la conciencia está despierta». Consideré que este efecto era purificador...
Al final, todos los participantes sacaron sus objetos personales que pensaban cargar, convirtiéndolos en amuletos. Los monjes hablaban en tuvano, y al principio me pareció que esos objetos eran para un sacrificio. Pero, cuando vi qué objetos tenía la gente en las palmas, entendí que
despedirse de ellos la gente no pensaba hacerlo en absoluto. Y yo saqué mi juego rúnico, que en ese momento aún no había terminado. Para terminar, toda la multitud en fila india se dirigió hacia unas cajitas, tocaba las figuras de Budas... Luego yo, tras esperar un poco en la fila, me dirigí hacia la salida. Y, bien apretados, nos fuimos en el PAZ de vuelta al campamento...