Libro IV · Mi hogar es el camino · Capítulo 2 de 127

cancún

12 de diciembre de 2021 Мексика ~4 min de lectura
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Ensayo Invierno · Noche 12 de diciembre de 2021

CANCÚN

Llegó a su fin mi estancia en Cancún. La siguiente ciudad es Valladolid, cerca de la cual se encuentra, si no la más, al menos una de las atracciones mexicanas más deseadas por muchos turistas: Chichén Itzá, la antigua pirámide maya.

Sobre Cancún puedo decir lo siguiente: del propio ciudad esperaba algo más... caro, con un empaque bonito, porque al fin y al cabo es una ciudad de la zona costera, un lugar turístico bastante importante, y a nivel federal probablemente no sea de los últimos en importancia. En realidad resultó ser una ciudad bastante común, acogedora, comprensible; en una semana hasta me familiaricé un poco con ella. Hay varios mercados, dos seguro, muchas ventas ambulantes en las calles, parecidas a los conocidos "mercados chinos" de Rusia o a los rastrillos, solo que aquí a veces ocupan toda una calle. Varias veces vi personas sin hogar durmiendo a veces en la acera, en una banca de una cancha de baloncesto o en algún otro lado.

En algunos aspectos me recuerda a Sochi, solo que Cancún, a diferencia de esta, no es una ciudad sobre un río, pero tiene el mismo mar relativamente accesible a pie desde el centro, y si te desplazas un poco hacia el norte, llegas a El Meco, una antigua ciudad maya que, por cierto, no siempre está abierta (revisa en Google Maps: si dice que está cerrado, lo más probable es que así sea).

No diré que esta sea mi impresión definitiva de la ciudad: es difícil sacar conclusiones cuando no eres un turista de tiempo completo, sino que trabajas jornada completa y solo los fines de semana sales a algún lado. Pero mi primera impresión es exactamente esa.

La accesibilidad en transporte también necesita comentarios. En mi tierra natal estoy tan acostumbrado a todo tipo de mapas como DoubleGis, Google y Yandex, que muestran también las rutas de autobuses y metro, no solo las rutas en auto o a pie. Es muy cómodo y facilita mucho moverse por la ciudad. Te acostumbras tanto que dejas de valorarlo )) Y en México, bueno, al menos en Cancún, eso no existe. Que yo recuerde, cuando no tenía coche, orientarme sin navegadores con rutas de autobuses me era simplemente imposible.

Los mexicanos en sí son personas amables en general, ninguna fuerza maligna )) no les vi. Al menos entre aquellos con quienes logré interactuar. Son gente de psicología sureña, quizás incluso del sureste, en su mayoría de estatura bastante baja, por lo que se ven muy simpáticos. Quizás solo he visto sangre maya hasta ahora, y los que viven en la capital serán diferentes en algo, ya veremos.

Precios de los alimentos: no sentí diferencia. Y pago principalmente con la tarjeta en dólares de Tinkoff donde se pueda. Lo mismo aplica para la vivienda: incluso es, probablemente, más barata que, por ejemplo, en San Petersburgo. Alquilé un buen estudio, que tiene prácticamente todo excepto lavadora (hasta cafetera), cerca de la playa por 7,500 rublos a la semana. Eso sí, la zona en sí deja mucho que desear: recuerda un poco a un gueto, al que solo le faltan pandilleros en las calles para completar el cuadro, pero aquí vive gente sencilla, turistas como yo, y nadie intentó crearme problemas.

Algunos mexicanos (creo que de vez en cuando) entienden ruso, así me lo dijo un ciudadano de esta ciudad con quien tuve el honor de cenar hace tres días. Por alguna razón me habló de inmediato en ruso: parece que lo llevamos escrito en algún lado, de qué país salimos )). Por cierto, yo personalmente identifico a los rusos antes de escuchar el idioma ruso. Algo nos diferencia de otros blancos. O tal vez sea que el pez grande se come al chico... Una de las características distintivas es que odiamos usar mascarillas a nivel genético. No se nos pega esta idea, lamentablemente. Pero aquí todos —locales, estadounidenses y europeos— usan mascarillas como es debido: hasta se las suben sobre la nariz. Héroes, qué más decir.

Viven aquí, según mis sensaciones, más lento, se apresuran menos, incluso hablan despacio, por lo que les doy un agradecimiento humano aparte de parte de quienes empiezan a aprender español, aunque de por sí es un idioma bastante simple por su lógica y su claridad sonora. Se percibe al oído mucho más fácil que el inglés, quizás incluso más fácil que el alemán, me refiero al oído, y desde luego muchísimo más simple que el ininteligible inglés americano. Aprenderlo aquí es necesario si te quedas por mucho tiempo; con el inglés la gente aquí está, digamos suavemente, no muy bien.

Y por último: la semana no estuvo exenta de aventuras. Pero de ellas en otra ocasión, no ahora. Ahora estoy en Valladolid, sentado en una silla blanca en la calle, tecleando estas líneas para ustedes. Espero haber logrado transmitirles mis impresiones directamente desde el lugar de los hechos.

El mar, por cierto, está genial: arena blanca, agua limpia y cálida, casi no hubo olas cuando me bañé. El clima es caluroso, pero soportable. Aunque, por falta de costumbre, me agarré un pequeño golpe de calor después de la caminata a El Meco en pleno cenit 😄

#ArthurOHarra #Cancun #Канкун #ПутешествиеПоМексике

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