Libro I · En busca de aventuras · Capítulo 12 de 42

milagros de la intención

15 de agosto de 2016 Юг России (Краснодарский край → Крым) ~4 min de lectura
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Ensayo Verano · Noche 15 de agosto de 2016

Seguí un poco más y doblé por un camino rural hacia el bosque que bordeaba un campo de girasoles. Al meterme en el bosque y empezar a armar la carpa, una enorme bandada de mosquitos salvajes, obscenamente furiosos y de gran calibre, intentó devorarme de inmediato. Armé la carpa en un relámpago (ni siquiera recuerdo si respiraba en ese momento) y me lancé como una bala al interior. Y ahora termino de escribir esta línea en el cuaderno, como un par (o un par de docenas) de semillas del girasol que arranqué hace una hora, y me voy al encuentro de los sueños…

MARAVILLAS DE LA INTENCIÓN = Día 12 =

Me desperté temprano hoy – a las 5:00. Recogí la carpa con la misma rapidez con que la armé ayer. La razón es la misma – los mosquitos. Nunca en mi vida había visto mosquitos tan hambrientos y enormes. Y después de salir, por fin, de la zona de mi pesadilla matutina en el bosque, me esperaba otra sorpresa, extremadamente desagradable – la llanta trasera desinflada. WTF….. Otra vez el mismo error… Y ya me preparaba para caminar 60 km, cuando recordé que existe una cosa mágica llamada "intención", y que puedo usarla. Este pensamiento me hizo reaccionar con claridad – me recompuse rápido, recordé todo lo que hay que hacer para que la intención funcione, es decir – dejar de reflexionar, enfurecerme, angustiarme y concentrarme en sentimientos positivos y en un resultado favorable para mí. Abrí sinceramente mi corazón al Mundo y le pedí ayuda. Internamente y para mis adentros

expresé la orden "Mundo, ayúdame…". Estaba puro, abierto y dispuesto a aceptar del Mundo (sea lo que sea) cualquier ayuda. ¡Y funcionó! No pasaron ni dos minutos cuando, a 50 metros de mí, en un pequeño paso, vi una GAZelle de carga con la caja abierta. Solo le faltaba el letrero de Welcome. )) Me acerqué al conductor a preguntarle si tenía una bomba para inflar la llanta y un parche con pegamento para sellarla. Me respondió que no tenía bomba, pero ofreció algo mejor – llevarme casi hasta el mismo Belorechensk, adonde me dirigía. Cargué todas mis cosas en la caja, el conductor, de nombre Mago, me invitó un café con un sándwich y nos pusimos en marcha. Ahí está – la magia en estado puro. Funciona de maravilla, solo hay que abrirse y confiar sinceramente. No en vano en su momento me interesé por el Transurfing y la película "El Secreto".

Al llegar a Belorechensk, justo después de un intento fallido de arreglar la llanta en una vulcanizadora cercana, llamé a Andréi – un amigo de mi padre, con quien planeaba quedarme un par de noches. Él vino por mí en su auto de trabajo, cargué mis cosas, me subí y nos fuimos a su casa. Andréi me recibió cálidamente, era un hombre de 35 años, de aspecto joven, enérgico, cargado de vitalidad e intelectualmente sociable. En su tiempo, él y mi padre trabajaron juntos en una misma empresa en mi ciudad natal, pero hace un par de años él y su familia decidieron mudarse aquí, a estas tierras cálidas. Ahora ya terminaron de construir una casa en el terreno, donde se puede vivir bastante cómodamente, les va bastante bien, él se dedica con éxito a la jardinería, trabaja por su cuenta, y paralelamente cultiva cedro en su jardín. Su esposa también trabaja, y su hija Sonia va a la escuela. Todo les va de maravilla. Ese mismo día, después de un refrigerio rápido, Andréi me ofreció un pequeño trabajo de 3 horas. Había que cortar el césped en casa de un cliente habitual suyo. La casa era grande, lujosa. Terminamos antes del tiempo previsto. Fue una experiencia interesante – estar en el papel de cortacésped. Vine al Sur a explorar lugares de poder, y termino cortando pasto. Sí, nunca sabes lo que los dioses te tienen preparado… Cuando volvimos a casa y nos separaba de la puerta el sendero del patio, un perro pequeño y extraño se nos pegó. Andréi intentó espantarlo – sin resultado. Al final, el perro se quedó en el patio, y nosotros entramos a la casa, donde por fin conocí a su maravillosa familia. Y por la noche, Sonia y yo,

su hija, fuimos al jardín que está cerca, donde crecen ciruelos, manzanos y perales.

En cuanto empezó a oscurecer, Sonia se fue a casa. Yo decidí quedarme en el jardín y pensar cómo hacer para que ese perrito chico, por fin, nos dejara en paz. Actué simple – le tiré al perro un poco de pan que había traído de casa especialmente para esto, y mientras el perro estaba ocupado comiendo la comida tirada, me escabullí sin que me viera. Pero el perro no resultó ser tan simple. Pero esa ya es otra historia… )))

Capítulo 12 · 42
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